
Grof dice que el ideograma chino de "crisis" representa cabalmente la idea de "emergencia espiritual" ya que está compuesto de dos signos básicos: uno que significa "peligro" y el otro "oportunidad". Así, mientras el pasaje a través de este tipo de situación es a menudo difícil y aterrorizante, estos estados tienen un enorme potencial evolutivo y curativo. Si son adecuadamente comprendidas y tratadas como etapas difíciles de un proceso natural de desarrollo, las emergencias espirituales pueden llevar a curaciones espontáneas de varios trastornos emocionales y psicosomáticos, a cambios favorables de la personalidad, a la solución de importantes problemas en la vida y a la evolución hacia lo que algunos llaman "estados superiores de conciencia"(Stanislav Grof y Christina Grof, 1989).
Hay situaciones que actúan como desencadenantes de las emergencias espirituales. Pueden ser accidentes, enfermedades físicas, operaciones, ingestión de substancias alucinógenas o situaciones de gran stress, y en las mujeres un parto o un aborto.
Toda experiencia emocional traumática como la muerte o el abandono de alguien muy querido, el fracaso profesional, la ruina económica pueden llevar a esta crisis. Otro tipo muy distinto de causas desencadenantes son las experiencias con técnicas espirituales como el Zen, la meditación budista y Vipassana, el yoga Kundalini, ejercicios sufíes y la oración contemplativa. Esto no supone que estas prácticas espirituales puedan hacer daño sino que aún con guías y maestros avezados, pueden movilizar tan profundamente que lleven a situaciones de crisis.Hay que tener en cuenta que todo camino que lleve a un auténtico crecimiento espiritual tiene sus "noches oscuras del alma", sus momentos de crisis, y que lo importante no es frenarlos sino ayudar a que evolucionen hasta su resolución natural.
Emergencias Espirituales. 1992
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