El Tiempo del alma

sabato 21 dicembre 2013

G. I. Gurdjieff



Foto: "La auto observación lleva al hombre a comprender la necesidad de cambio en uno mismo. Y al observarse a sí mismo, un hombre puede notar como la auto observación produce ciertos cambios en sus procesos internos. Comienza a comprender que la auto observación es un instrumento de auto-cambio, un medio para despertar. Al observarse a sí mismo, es como si él arroja un rayo de luz sobre sus procesos internos que hasta ahora se habían mantenido en completa oscuridad."

-G. I. Gurdjieff


"La auto observación lleva al hombre a comprender la necesidad de cambio en uno mismo. Y al observarse a sí mismo, un hombre puede notar como la auto observación produce ciertos cambios en sus procesos internos. Comienza a comprender que la auto observación es un instrumento de auto-cambio, un medio para despertar. Al observarse a sí mismo, es como si él arroja un rayo de luz sobre sus procesos internos que hasta ahora se habían mantenido en completa oscuridad."

domenica 3 novembre 2013

C.G.Jung

Foto: Si la gente pudiera ser educada para ver la parte mas baja de su propia naturaleza, sería esperanzador que aquellos que lo aprendieran pudieran entender y amar a sus semejantes mejor. Un poco menos de hipocresía y un poco mas de tolerancia hacia uno mismo, puede otorgar solamente buenos resultados con respecto a nuestro prójimo.
C.G.Jung
Si la gente pudiera ser educada para ver la parte mas baja de su propia naturaleza, sería esperanzador que aquellos que lo aprendieran pudieran entender y amar a sus semejantes mejor. Un poco menos de hipocresía y un poco mas de tolerancia hacia uno mismo, puede otorgar solamente buenos resultados con respecto a nuestro prójimo.

 Fundación C.G Jung de Psicología Analítica.

martedì 29 ottobre 2013

El loco

El loco inicia el camino de la Alquimia interior. Lo llaman "loco" los que no tienen el coraje de emprender, como él, la búsqueda alquímica del Conocimiento. Su medida del tiempo es la luna, y su paso se guía por la luz del sol. En una de sus  manos lleva una rosa blanca y, sobre el hombro, en la punta de una vara, su equipaje, leve como su andar.

La luna y el sol lo orientan. No necesita otros medios. Sobre sus hombros carga una vara de la que pende un pequeño saco. Qué lleva ahí? Sus experiencias? Su pasado que no lo aflige ni tensiona? Lleva claves que le permitirán desentrañar a cada paso los elementos con que tropieza? Porta acaso su inocencia, su capacidad de asombro, su pureza?  O quizás las siete máscaras de las que ya se despojó?.


Me preguntáis cómo me volví loco. Así sucedió:
Un día, mucho antes de que nacieran muchos dioses,
desperté de un profundo sueño y descubrí que me habían
robado todas las máscaras, sí, las siete máscaras que yo
mismo me había confeccionado, y que llevé en siete vidas
distintas; corrí sin máscara por las calles atestadas de gente, gritando:
Ladrones!, Ladrones! Malditos ladrones !
Hombres y mujeres se reían de mi, y al verme, varias
personas, llenas de espanto, corrieron a refugiarse en sus casas.
Y cuando llegué a la plaza del mercado, un joven, de pie
en la azotea de su casa, señalándome, gritó:
Miren! Es un loco!
Alcé la cabeza para ver quien gritaba, y por vez primera
el sol besó mi desnudo rostro, y mi alma se inflamó de
amor al sol, y ya no quise tener máscaras. Y como si
fuera presa de un trance, grité:
Benditos! Benditos sean los ladrones que me robaron mis máscaras !
Así fue como me convertí en un loco.
Y en mi locura he hallado la libertad y la seguridad;
la libertad de la soledad y la seguridad de no ser
comprendido, pues quienes nos comprenden esclavizan
una parte de nuestro ser. Pero no dejéis que me
enorgullezca demasiado de mi seguridad; ni siquiera el
ladrón encarcelado está a salvo de otro ladrón.

                                          Khalil Gibrán. El loco

Cuál es la barrera que separa la locura de la "normalidad"? Es lo "normal" estar envuelto en siete o  más máscaras que ocultan la verdadera naturaleza? Serán los locos una suerte de guías a los cuales, más que contener y refrenar necesitamos escuchar e interpretar?

Tarot Transpersonal.

giovedì 10 ottobre 2013


Eckhart Tolle


El grado de identificación con la mente varía de una persona a otra. Algunas gozan de períodos breves de libertad de la mente, y la paz, la alegría y la vitalidad que experimentan en esos momentos hacen que la vida sea digna de ser vivida. Estos son los momentos donde surgen la creatividad, el amor y la compasión.

giovedì 12 settembre 2013

mercoledì 12 giugno 2013

La purificación del alma. Dr. Roberto Assagioli - III Parte



Pero muy pronto nuevos y más graves obstáculos se representan ante el hombre, suscitándole nuevas y más profundas aprensiones.

                                  Pero no podía superar el terror
                                  de la visión de un león que apareció.

El león simboliza uno de nuestros más terribles enemigos internos: el orgullo espiritual, que con tanta facilidad invade al hombre cuando éste descubre en sí mismo una nueva fuerza y un nuevo poder y logra vislumbrar la maravillosa posibilidad de desarrollo que se abre ante sí.
Pero con ello desarrolla ese sentido de separación que es la verdadera antítesis de la espiritualidad, y levanta en consecuencia una gran barrera en su propio camino.


Pero esto no es todo: al león se une rápidamente la loba, emblema de toda codicia. Ella representa el principio mismo de la separatividad y del egoísmo, que son el verdadero origen de toda codicia y de lo que los orientales llaman "tumba": la ambición de vivir, la raíz de los deseos del alma individual.

Por ello no debe sorprender el hecho de que la loba no sólo obstaculice el camino ascendente de Dante, como las otras dos fieras, sino que además vaya a su encuentro y le rechace allí "donde calla el sol".
Cuando se encuentra frente a este gran peligro se le aparece Virgilio, al que invoca humildemente pidiéndole ayuda.

Así el hombre, después de haber constatado con dolorosa experiencia la dificultad de la vida, tras haber sufrido su primer amargo desengaño, pierde su osadía y presunción, y reconoce su propia debilidad e impotencia. Adquiere entonces la verdadera humildad, que por fin le permite poder ser ayudado.
Y, en cuanto lo ha logrado, la ayuda llega.

Esta es la gran y consoladora ley de la vida y del espíritu, que a menudo olvidamos en los momentos de duda y de desánimo, pero que siempre deberíamos recordar: la ayuda superior está siempre dispuesta y nunca nos es negada; nosotros somos los únicos obstáculos que la mantienen apartada.
Lo que ocurre es que no sabemos o no queremos creerlo así.

Pero en qué consiste verdaderamente esta ayuda? Y, de dónde proviene?

Veamos quién es Virgilio.

De él se suele decir que personifica la razón. Tal explicación no es errónea, pero resulta insuficiente sin un adecuado comentario que aclare la verdadera naturaleza y las verdaderas funciones del principio simbolizado por Virgilio.

Este principio se podría definir exactamente como la  discriminación espiritual que los hindúes llaman Viveka, que es el poder que posee la razón humana (cuando no está empañada, o no se ha desviado, por las pasiones y los sentimientos personales) para reconocer el buen camino a seguir y para guiar a la personalidad por este camino, animándola y ayudándola a evitar todo peligro.

mercoledì 22 maggio 2013

La purificación del alma. Dr. Roberto Assagioli - II Parte

Este frondoso bosque no sólo representa la vida viciosa del hombre ordinario, tal como suelen afirmar sus diversos comentadores, sino también y especialmente ese peculiar estado de desazón, de agudo sufrimiento y de oscuridad interior que suele preceder al despertar del alma.

A este estadio corresponde, mucho más que al de la vida del hombre ordinario, lo que Dante nos refiere sobre el bosque: que se veía invadido por el miedo tan sólo con recordarlo, y que "tan amargo era, que sólo un poco más era la muerte".

Al poco lo confirma todavía mejor. De hecho, el descubrimiento del cerro iluminado por el sol y  la elevación de la vista indican claramente el momento decisivo del despertar del alma.
Se apacigua entonces su temor en el remanso del corazón y, tras un ligero descanso, comienza a ascender por la ladera del cerro.
Ello simboliza claramente la fase que sigue al despertar.

Aquel que ha experimentado un primer resplandor de la radiante luz del espíritu; aquel que ha degustado, aunque sólo fuere por un instante, la gran paz y la perfecta beatitud del "despertar", siente como en su propia alma surge la intensa aspiración de recibir cada vez más luz y de permanecer para siempre en este estado sereno y beatífico.
Por consiguiente, intenta seguir escalando la deslumbrante cima y, movido por el entusiasmo de la primera revelación, cree poder seguir avanzando recto y seguro. pero ay de él !, pronto empiezan las dificultades y los peligros. De modo que, "casi al comienzo de la cuesta", dice Dante, se encuentra con una fiera que le obstaculiza el paso continuamente:

                                                    No se apartaba de mi vista
                                                    y me impedía el paso a tal grado,
                                                    que muchas veces me sentí tentado a retroceder,

Esta primera fiera, la "ligera y rapidísima pantera", simboliza especialmente la atracción y las tentaciones de los sentidos.

En el momento de la iluminación, con su gozosa exaltación, el hombre no siente tales atracciones; pareciera como si toda ilusión se hubiese desvanecido, como si todo vínculo terrenal hubiera sido despedazado. Pero no es así: el alma, con dolorosa sorpresa, se da cuenta de que su naturaleza inferior - que tan sólo había sido paralizada y adormecida momentáneamente, pero no vencida - rápidamente se despierta y se rebela con violencia, plantándose ante el hombre y obstaculizando su camino.

Sin embargo el alma iluminada no se deja vencer por la atracción de los sentidos, sino que sostenida por sus aspiraciones, elevada y estimulada por distintas señales e indicaciones y por ayudas interiores y externas, espera triunfar.

Dante lo expresa así en sus versos:

                                                  Y me daban motivos para confiar
                                                   en conseguir la piel manchada de aquella fiera
                                                   aquella hora y estación tan dulces.